CARA MIA

Marina Raffaelli December 19, 2011 0

A veces pienso en el maquillaje y lo asocio a la arquitectura (como bien diría Georges Vigarello*), muchas construimos nuestros rostros superponiendo capas y capas de diversos materiales y texturas . Comenzamos con una base, siguiendo por algún polvo traslúcido y así sucesivamente generamos una estructura que se derrumba con desmaquillante. Pero lavarse la cara o el cuerpo en general por tan natural que nos parezca ahora, no lo era en el SXVIII, por esto la gente llevaba maquillaje para disimular entre otras cosas la piel sucia. Se utilizaba una base blanca fabricada a partir de plomo y las mejillas se realzaban con colorete carmesí. Para camuflar defectos, marcas, cicatrices o marcas de viruela se usaban unos falsos lunares hechos de terciopelo. Las formas más solicitadas eran las de lágrima, corazón, diamante o circulo. Los labios debían verse pequeños y el grosor debía ser equivalente entre labio superior e inferior. Las cejas se oscurecían para enmarcar el dibujo de las mismas. Estas muchachitas sí se hacían cargo que se maquillaban, evidenciando todo el esplendor de las sustancias y métodos utilizados. Ahora con muchos más elementos, productos y artimañas el desafío es que se vea natural…o que no se vea ¡!

*Georges Vigarello historiador y sociólogo francés, recomiendo leer su libro “HISTORIA DE LA BELLEZA”

 

 

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